U2 360 Tour (Barcelona, 2 de julio de 2009)
He leído por ahí que hay fans de U2 contrariados porque se consideran, hoy en dia, clientes de U2, no fans. Bien, no estoy de acuerdo, pero si que debemos darles la razón en el hecho de que esta gira de U2 roza la frontera del concierto-espectáculo, con tendencia a éste último, y con precios de este último. ¿Y no es bonito esto? Los precios no, claro... sobretodo porque da mucho que discutir en función de tu ubicación en el estadio. Y bueno, en esto del concierto-espectáculo tenemos la división de opiniones, y siempre será lo mismo, año tras año, desde que se montó el primer concierto con un percal semejante: que se dejen de artilugios y toquen; que si quieren cercanía con el público que toquen en salas más pequeñas (coño, que son U2); que si Zoo TV fué mejor (nunca llueve a gusto de todos). Oigan, que quieren que les diga: sí, no se han inventado el bacalao con esto del 360º (¿verdad, Peter Gabriel y otras decenas de artistas?), pero el concierto "moló". Y no profundizo más, porque "moló" ya es un término adecuado para la ocasión.
Al tratarse de la segunda cita, algunos errores de la primera no volvieron a ocurrir, y Bono y los suyos ya tenían más claro cómo moverse en esa mole de escenario que se les quedaba aún un poco grande. Por estas fechas ya lo deben tener por la mano, pero por entonces, se notaba cierta falta de comodidad. Empezaron a tiro seguro: se sacaron de encima los temas del nuevo álbum (4 del tirón y sin dar respiro) y empezaron a sacar la retahíla de clásicos. Allí estuvo un Party Girl con salto al escenario de la ya reincidente Melissa Osorio (ha subido al escenario tantas veces que se la veía moverse bien por ahí enmedio de tanto wifi). Con algun que otro cameo a Primal Scream. Allí estuvo también Electrical Storm, haciendo su debut en directo (nunca antes la habían tocado), con una línea de bajo un tanto rara. Y iban sonando más (Desire, etc). Incluso hicieron el clásico homenaje (con todos los respetos) al sr. Michael Jackson, que parece obligatorio e cada concierto del mundo mundial que se hace por estas fechas. Repito: con todos los respetos.
Pero dejémonos de historias: cuando el concierto despegó de verdad no fué cuando Bono dijo "hola Barcelona, te quiero Barcelona, oh Sagrada Familia"; el concierto despegó, y en eso creo que todo el Camp Nou estuvo de acuerdo, cuando la pantalla de leds bajó y sonaron las primeras notas de The Unforgettable Fire.
Magnífico... ahí estaba U2 en su pura esencia. Un clásico, un temazo olvidado entre los hits; Bono interpretando la canción como si de ella le dependiera la vida, olvidándose de toda la parafernalia que le envolvía para centrarse en transmitir, transmitir y transmitir, como The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen. Allí hubo sintonía, por fin. Y el show de luces (se elevaban hasta más de 200 metros de altura, algo alucinante) estuvo a la altura, nunca mejor dicho. El primer momentazo fué, sin duda, "The Unforgettable Fire".
Un par de temas más (Vertigo entre ellos, para caldear la cosa más) y entonces Bono vió que las cosas marchaban, así que le dió una palmadita a The Edge y dijo que iban a grabar un vídeo. ¡Toma ya! El nuevo single de U2, "Crazy" iba a tener tomas grabadas del 2 de julio en el Camp Nou. El día antes ya habían rodado algunas tomas a puerta cerrada (mmmh, parece que improvisen estos U2 decidiendo estas cosas sobre la marcha, pero no no... tienen un excelente equipo de producción detrás). Así que se enfundaron el mono de la electrónica y ahí estaba, un soberbio remix de Crazy. Aquí se tienen dos opciones: que te guste o no te guste. Para mí, fue el segundo clímax del concierto. Un remix excelente, con la banda entregadísima. Cuando entró Larry a aporrear junto con la batería electrónica, después de su paseo con el djembé colgando, eso fué el no-va-más. La otra opción (que no te guste) puede deberse a que simplemente no empatizes con la electrónica y, por lo tanto, oigas un bombo de plástico y te irrite (nota: todos los bombos en directo van duplicados con uno sintético), o que seas un pura raza de las guitarras y odies los desvaríos electrónicos de U2. Porque todo tiene que decirse: U2 no hacen una electrónica "maravillosa": se defienden. Punto. Pero ahí está, tu: un remix de calidad y que nos puso a todos a bailar hasta poner todas las tribunas en movimiento ondulatorio.
Tras tanta marcha vino la retahíla de Greatest Hits 1980-2000, con Sunday Bloody Sunday, Pride, MLK, Walk On / You’ll Never Walk Alone, Where The Streets Have No Name, One y la sorpresita: Ultraviolet. Otro temazo rescatado del baúl. Durante estos hits, hubo las proclamas de Bono (fué bastante correcto y escueto), y se fueron. Adios Barcelona, hasta siempre. Bajaron por la rampita del escenario y desaparecieron, dejando todo encendido para los bises.
Para introducir novedades, Bono cantó con un micrófono colgado del... ¿techo? del escenario. Se colgaba en él, lo giraba, etc. Así interpretó With or without you (juntamente a Melissa, la coleguita, otra vez arriba dándolo todo con su top blanco amplificado N veces a través de las pantallas). Tocaron Crazy en su versión normal y nos despidieron con Moment of surrender (¿por qué cerráis así un concierto, U2?).
En definitiva: un show excelente. Porque hubo equilibrio entre entrega, amor y interpretación por parte de la banda, y espectáculo, maquinismo y frialdad, por parte del conjunto. A ratos, alternándose. Así que por lo único que nos podemos quejar es por el precio, y eso siempre es motivo de queja. Yo les doy un 8 sobre 10 (sí, porque nadie es perfecto y porque aún les faltaba darlo todo). Supongo que ahora ya estarán en el 9, dándolo todo.
Por Spektakl
Músico y compositor de Barcelona, especializado en pop, electrónica y otros estlos relacionados.